“Menos es más”. Esa es la filosofía zen. Dejar lo material a un lado y enfocarse en lo esencial.

¿Pero qué tiene que ver el minimalismo zen con tus objetivos? Seguramente, mucho más de lo que te imaginas.

El resurgimiento del minimalismo es una respuesta al súper consumismo que vivimos hoy en día. Necesitamos tenerlo todo, experimentarlo todo y por supuesto, conseguirlo todo. Pero el minimalismo nos dice que ya somos todo y que por lo tanto, que todo lo demás suele ser básicamente superfluo.

Hoy en día, ya no sólo nos medimos por aquello que tenemos sino por aquello que hemos vivido (experiencias, personas que hemos conocido, viajes, lugares visitados, etc.). Pero hasta esto ya no es suficiente, ahora además, nos comparamos con los demás por los éxitos conseguidos o por los objetivos alcanzados.

Nos medimos por lo que practicamos, por lo que aprendemos o por lo que hacemos. ¿Cuántas maratones has corrido? ¿Haces yoga y mindfulness? ¿Cuántos libros lees al mes? ¿Cuáles son tus objetivos para los próximos 5 años?

Después de lo material y lo experiencial, ahora toca acumular consecuciones. Un modo más de ser adictos a la dopamina (el neurotransmisor de la recompensa) del mismo modo que ir de compras, chatear en WhatsApp o descubrir un lugar nuevo. Cuanto más compramos, más recompensas obtenemos. Pero cuánto más conseguimos, también generamos estos mismos neurotransmisores y por lo tanto, más los queremos para sentirnos bien (recompensados).

Además, nuestro entorno nos está haciendo creer que somos lo que conseguimos. Nos muestran casos de éxito donde aquellos que consiguieron hazañas increíbles son personas fantásticas y auto realizadas. Pero no es cierto. Eres quien eres y consigues lo que consigues. Son conceptos diferentes que no conviene mezclar.

 

¿Qué nos dice el minimalismo?

  1. Aprecia más lo que tienes y no desees tanto lo que no tienes. Principio básico. Estamos siempre deseando ser un poco mejores porque muchas veces no valoramos suficiente lo que somos. El modo de compensar esa falta de estima es deseando ser más sin darnos cuenta lo mucho que “ya somos”.
  2. Tener menos te lleva a tener más tiempo. Estar enfocado en una multitud de objetivos acaba provocando una falta crónica de tiempo para llevar a cabo nuestros propósitos. Genera estrés y frustración que puede acabar generando una insatisfacción crónica.
  3. Nos acerca a lo importante. La necesidad de conseguir objetivos puede enfocarnos tanto en ellos que olvidemos aquello realmente importante en nuestras vidas como nuestra salud, la familia o simplemente descansar. Por eso, menos puede acabar siendo más.
  4. No hacer nada: El vacío. El minimalismo se aleja de llenar cualquier hueco sino más bien de apreciar el vacío. No hacer nada es una virtud que se está perdiendo. No hacer nada es un modo de hacer mucho. ¿Tú te sientes mal cuando no haces nada “productivo”?
  5. Lo importante destaca. Pocos objetivos pero muy valorados y que nos llenen profundamente es mejor que muchos objetivos pero que nos dejen a medias, insatisfechos o no cubran nuestras necesidades emocionales. Cuando hay poco, se genera la oportunidad de enfocarse plenamente en ello y valorar su significado.
  6. Quédate sólo con lo que te genera plena satisfacción. Aceptamos objetivos ajenos, nos ponemos objetivos porque están de moda, queremos emular a personas que admiramos, no queremos decepcionar a los demás. Todo esto, acaba provocando que tengamos muchos objetivos (grandes y pequeños) que no necesitamos. Quédate con aquello que al pensar en ello te haga sentir pleno.
  7. Desapego. Una de las razones por las que nos obsesionamos tanto por las cosas es porque tememos perderlas. El miedo al fracaso, al haber perdido el tiempo, al rechazo de los demás, hace que nos apeguemos a los objetivos y olvidemos lo importante: la dirección por la que avanzamos. Lo importante es cómo vivimos y no tanto lo que conseguimos.

 

¿Conclusión?

Reduce tus objetivos a aquellos que te hagan sentir pleno y que le den sentido a tu vida. Abandona objetivos ajenos a tu esencia y aprecia aquello que ya tienes, disfrútalo y sólo en ese momento da el paso de buscar tener más de aquello que ya te llena. Verás que el camino se vuelve más fácil, profundo y con mucho más significado y trascendencia.

 

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