Esta es una pregunta con la que se me acercan muchas personas. Lo cierto es que no existe una receta mágica, ni una única respuesta, aunque no es meno cierto que la PNL ofrece una perspectiva útil para que puedas lograr tu objetivo de perder esos kilos de más.

Cuando pensamos en perder peso, solemos hacerlo como el efecto de dos causas:

Pero hoy en día sabemos que existen otros factores igualmente importantes como:

Además de estos factores, está el hecho que cambiar lo que comemos es realmente un cambio de hábitos y que por lo tanto, nuestra mente juega un papel importante. Dicho de otro modo, no sólo se trata de tomar una decisión y tener un plan alimenticio sino que tenemos que entender cuáles son los beneficios actuales de la dieta que mantenemos.

Si comer ciertos alimentos (dulces o salados) nos hace sentir bien, desde la Programación Neurolingüística (PNL) queremos analizar qué es lo que podemos pensar o sentir diferente, de modo que podamos obtener los mismos beneficios emocionales sin caer en la tentación.

La tentación cumple un objetivo y es recompensarnos. Nuestro cerebro busca las recompensas ya que es una parte importante de nuestra conducta. Gracias a la sensación de recompensa, repetimos conductas de éxito.

Existen alimentos que genera recompensas de manera natural (el queso es claramente adictivo como explico en este artículo sobre la adicción a la dopamina) y otras que con el tiempo asociamos a premios (chucherías, saladitos).

La pregunta desde la PNL (Programación Neurolingüística) sería ¿Cómo puedes generar los nuevos cambios sin perder los beneficios de tus antiguos hábitos? Para resolver esta pregunta, se requiere cierta habilidad para analizar lo que nos lleva a tener esas necesidades.

Ahí es donde la PNL es tan útil ya que nos permite encontrar relaciones entre cómo nos sentimos y cómo pensamos, y al mismo tiempo, que hacemos para alcanzar nuestros objetivos.

De este modo, si logro descubrir qué es lo que hace que tenga ansiedad y encuentro un modo de neutralizarla sin tener que comer pastitas saladas o chocolate, luego puedo pensar en cambiar el hábito. Sin hacerlo antes, nos llevará al mismo resultado una y otra vez.

Al mismo tiempo, necesitamos tener estrategias para motivarnos en los momentos en que un plato de acelgas hervidas no lo hacen. Porque el cerebro lo que quiere es sentir el placer de lo que está acostumbrado (que suele ser mucho más sabroso que lo anterior), y requiere poder tener muy claro que se quiere conseguir, para que el cerebro decida no obtener su dosis de placer.

Por eso, la PNL se convierte en la herramienta que te permite analizar qué te funciona y qué no te funciona en tu proceso de encontrar el modo de cambiar tus hábitos alimenticios y conseguir tus objetivos.

Te invito a que investigues más sobre cómo la PNL te puede ayudar en nuestros seminarios y cursos.