Si lo que quieres es dedicarte a ayudar a los demás con coaching o terapia, seguramente pienses que no estás preparado o, al menos, lo suficientemente preparado. A este fenómeno se le llama el síndrome del impostor y en este artículo te voy a contar cómo funciona y especialmente, cómo convertirse en un mejor coach y congruente con uno mismo.

Claves para vencer el síndrome del impostor

Sigue leyendo para aprender algunas de las claves principales que difícilmente te contarán en un curso de coaching o de coaching con PNL pero que son fundamentales para poder llevar a cabo tu trabajo.

Y te voy a ser muy honesto, yo también lo siento. Pero no sólo yo sino que muchísimos profesionales del sector y sin ir más lejos, el propio Robert Dilts, una de las personas que han aportado más al mundo de la PNL.

Yo se lo escuché decir en un curso de coaching con PNL al que asistí unos años atrás. Pero, como digo, es algo más que habitual y en el fondo creo que tiene que ver con un exceso de responsabilidad combinado algunas veces con una inseguridad derivada de un fenómeno que te cuento en un momento más.

1. No luches con tu versión del futuro

¿Y porqué lo siento yo si llevo 20 años trabajando de coach con PNL, soy Master Trainer de PNL y he trabajado literalmente con miles de personas? Pues por la misma razón que lo sientes tú: Porque pensamos que lo podríamos hacer mejor y que la otra persona se merece la otra versión de nosotros: La del futuro.

Es un efecto muy habitual. Piensas: “¡Caray! Este pobre desdichado tiene que recibir mis servicios y encima pagar cuando hace 4 días que acabé mi curso de coaching”. Y la realidad es que, si todo va bien, siempre habrá una mejor versión de ti. De hecho, esto sería lo esperable. Porque de cualquier coach (y cualquier otro profesional) se espera una mejora constante.

La otra realidad es que siempre tiene que haber unos primeros clientes, ya sean coachees, alumnos o pacientes. La gente no sabe cómo ponerle precio a estas primeras sesiones ya que se siente como que están casi estafando a la otra persona.

En otro post hablaremos de cómo ponerle precio a una sesión, pero te avanzo que mi solución a ese nudo gordiano que supone el hecho de cobrar por un servicio cuando empiezas o hacerlo de modo gratis se resuelve con bastante facilidad.

2. No te compares

Como nuestro cerebro necesita llegar a conclusiones sobre si algo es bueno o malo, peor o mejor, necesita comparar. Aunque mucha gente dice que compararse es un error que sólo lleva a problemas, casi como si fuera un pensamiento tabú, la realidad es que nadie puede escaparse de comparar.

Eso no quita que podamos aplicar el pensamiento crítico y desafiar ese modo de pensar. Y es que cualquier comparación, de hecho, requiere que las dos partes comparadas tengan puntos en común.

En mi curso de PNL, enseño a cuestionar lo que en lenguaje se llama “equivalencia compleja”. Es decir, cuando alguien expresa “Yo no soy tan exitoso como Juan”. En el fondo, estoy comparando elementos (seguramente, observables desde el exterior) como por ejemplo, su coche, sus redes sociales, su ropa. Y al mismo tiempo, seguro que hay aspectos de su vida que no tengo acceso y que si supiera, ya no me gustaría tanto su éxito.

Si yo me comparo con mi mentor y amigo Richard Bandler que es quien fundó la PNL o programación Neuro Lingüística, pues efectivamente, siempre me sentiré mucho menos capacitado. Lo que quizás no quiera ver es los 50 años de investigación que Bandler tiene detrás, los miles de clientes a los que les ha hecho coaching o terapia y a los centenares de miles de alumnos que ha tenido en sus cursos de PNL.

Lo mejor: compárate con quien eras hace una semana, un mes, un año o una década.

3. No escojas la referencia equivocada

Otra gran fuente de inseguridad entre los que se dedican o quieren dedicarse al coaching es el comparar su sensación de competencia en la carrera profesional que tienen ahora, con la que sienten ejerciendo coaching o en los propios cursos de coaching.

Es normal, nuestro cerebro requiere de referencias para fijar objetivos (más en este post sobre por qué nos cuesta más alcanzar nuestros objetivos) y si la única referencia sobre algo que todavía no hemos hecho nunca, proviene de aquello que llevamos 20 años haciendo, es normal que no nos sintamos preparados.

Fíjate: Si alguien se ha pasado los últimos 20 años de su vida como vendedor y ahora quiere ser coach, la experiencia acumulada en esos años y los conocimientos y habilidades desarrolladas, se traducirán en una sensación de seguridad mayor que las 10 prácticas que ha hecho con amigos o con sus compañeros de su curso de coaching.

El caso es que cuando empezó 20 años atrás a vender, era más joven y no tenía su identidad todavía asociada a su profesión. Ahora, la seguridad y el hecho de identificarse con su profesión, hace que cuando se ve de “coach” o “terapeuta” principiante, no solo se siente inseguro sino que además, no le encaja la imagen de “coach principiante”.

Claro, todos quisiéramos ser “coach expertos” o “coach seniors”. Sobre todo si pasamos de los 40 y tenemos la impresión que a esa edad ya no se puede ir de principiante por la vida.

En este caso, es importante enfocarse en el proceso y en la mejora, y tener muy claro quienes somos y cómo nos identificamos con lo que hacemos.

4. Amigos y familiares

¿Qué te has vuelto un qué? Un alimentador típico de inseguridades tiene que ver con el impacto de la opinión de nuestro entorno sobre algo que para ellos es desconocido. Yo estudié ingeniería civil superior, una carrera de alto prestigio para algunos y en cambio, me dedico a este oscuro mundo de la PNL y el coaching (¡Hasta de la hipnosis!).

Ni qué decir que siempre me ha sido imposible explicarle con la suficiente claridad y precisión a qué me dedico a mi abuela de 90 y muchos, o a mis propios suegros. Mi madre es otro tema porque siempre ha estado muy metida en temas “alternativos”….

La falta de reconocimiento social extenso de este oficio de coach o hasta de terapeuta, genera una sensación de impostor, casi hasta de charlatán, especialmente si caes en la tentación de leer a los radicales integristas llamados “escépticos” que en vez de aplicar el pensamiento crítico y dudar de todo, sólo quieren destruir todo aquello que no les encaja con su reducido mapa del mundo.

Ahí te entran todos los miedos: ¿Es algo serio? ¿Estaré engañando a la gente? ¿Es el coaching o la PNL algo que puede realmente ayudar a los demás? Ni que decir de la llegada del “neurojunk”, es decir, de la moda de meter la neurociencia hasta para atarse los cordones de los zapatos.

Si habla un neurocientífico sobre cómo se ilumina una parte del cerebro con un experimento hecho a 100 personas (¡100! ¡No 2 o 3 millones!) y le pone una secuencia de palabras como “tálamo”, “córtex” “estimulación cortical” y bla, bla, bla,… Luego eso sí que es serio, pero lo que yo hago no.

La solución a esta espada de Damocles que parece que penda sobre ti esperando a precipitarse encima tuyo es simple: Mídete por tus resultados y no caigas en lo que le llamo “el síndrome de Harry Potter” y del que te hablaré más adelante, pero que básicamente, es el miedo a que la magia no funcione. Es decir, que todo esto de la PNL y el coaching sea algo que no funcione.

Cada uno de estos puntos son típicamente pasados por alto en los cursos de coaching pero para mí son fundamentales para poder ejercer la profesión y por este motivo, en mi programa de Total Coach, hago un acompañamiento personalizado desde el principio para acompañar en la transformación profunda de aquellos que quieran ser coaches excepcionales.

No es suficiente con estudiar coaching ni PNL, se requiere un trabajo de fondo muy profundo que tampoco te puede hacer tu compañero de clase en las sesiones de prácticas que vas haciendo durante el curso.

Se habla mucho de que un coach debe trabajarse, pero poco de que eso debe pasar mucho antes de que empiece a cambiar de profesión, porque sino los demonios internos actúan no permitiendo tomar la decisión de hacer el salto y perpetuando otro síndrome: El del eterno estudiante.

Tanto si ya eres coach como si te interesa el mundo de la PNL y el coaching, lo mejor que puedes hacer es concertar una reunión con nosotros para que nos conozcamos y juntos, podamos explorar cuál es la mejor opción para tí. Nuestro único objetivo es hacer de tí un coach con resultados excepcionales. Pide aquí una cita con nosotros: https://talentinstitut.com/formulario-de-reserva/