El Mapa no es el Territorio

Una de las frases más conocidas de la Programación Neurolingüística es que “el Mapa no es el territorio”. Aunque realmente no es una creación propia de la PNL, sino que el Dr. Richard Bandler y John Grinder (creadores de la PNL) la tomaron de Alfred Korzybski  quien la desarrolló 30 años antes en sus trabajos de semántica general.

La idea detrás de esta expresión es que cada uno de nosotros, como seres humanos, tenemos una comprensión fragmentada de la realidad debido a nuestras propias limitaciones, tanto para la recolección de información, como en su procesado. Lo que esto quiere decir, es que debido al número limitado de sentidos que obtienen información del exterior (no tenemos detectores de infrarrojos, de ultravioletas, de campos electromagnéticos, de radioactividad, de gravedad, etc.) y de su sensibilidad (hay rangos de sonidos que no oímos, rango de colores que no vemos, rango de olores que no olemos, etc.), sólo obtenemos una cantidad limitada de la información que se encuentra fuera de nosotros.

Además, el hecho de encontrarnos en un momento dado y en un espacio concreto, hace que  sólo tengamos una perspectiva subjetiva de lo que está sucediendo. Por eso, diferentes personas, tienen diferentes interpretaciones de un mismo suceso. Pero luego vienen todas las distorsiones y sesgos que se producen al procesar esta información.

La información del exterior, llega al cerebro en forma de impulsos eléctricos, y es el cerebro el que se tiene que encargar de descodificar está información y de generar una representación mental de una imagen, sonido, olor, sensación o sabor. Dicho de otro modo, el cerebro no huele, oye, siente, ve o saborea. Sólo procesa la información. Y para procesarla utiliza muchos sistemas, algunos de ellos desarrollados con años de experimentar con el mundo exterior y con la colaboración de varios sentidos.

Así, por ejemplo, para ver, necesitamos aprender a entender lo que implica una sombra en un cuerpo y para ello, lo tocamos para sentir su volumen, etc. También las experiencias previas y las ideas que tenemos sobre algo, condicionan lo que acabamos viendo. El cerebro recibe tanta información del exterior, que siempre que puede genera atajos para ahorrar energía.

De este modo, si estamos convencidos que las llaves están en la cocina, es probable que no las veamos al pasar por el comedor. Si una vez has visto un animal salvaje por el bosque, quizás ese tronco caído en medio de la espesura, te parezca un animal, mientras que otro verá simplemente un tronco.

Las implicaciones de que lo que nosotros percibamos sólo son una versión de lo que realmente está pasando, se extienden tanto en la comunicación, cómo en la gestión emocional. Estos son elementos básicos que se estudian en todas las formaciones de PNL, y por supuesto también en los Cursos de PNL en Barcelona y Cursos de PNL en Madrid que ofrecemos en Talent Institut.

Los conflictos se producen cuando ambas partes quieren tener la razón o no se dan cuenta que la tienen parcialmente.

Las mayores causas de sufrimiento proceden de pensar que aquel problema que tenemos, es en sí mismo un problema en vez de entender que es nuestra interpretación de lo que pasa, lo
que crea el problema.

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