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¿Cómo se motivan las personas de éxito? ¿Cuál es su secreto? ¿Hay personas que tienen motivación y otras no? ¿Se puede perder y ganar esa motivación?

La respuesta a todas estas preguntas es simple: La motivación es un proceso mental, es decir, algo que hacemos en nuestra cabeza. Y la desmotivación es exactamente lo mismo: Un conjunto de pensamientos y aprendizajes.

No es como un virus o una enfermedad. La motivación y la desmotivación son sólo los síntomas de lo que pasa dentro de nuestra cabeza.

Tópicos sobre  la motivación

Corren muchos tópicos sobre la motivación. Algunos más exactos y otros menos. Vamos a empezar un breve recorrido por ellos y al mismo tiempo, descubriremos modos de poder mejorar nuestra motivación.

1.    Todo se trata de tener actitud. No es suficiente con tener la energía para hacer algo. También se tienen que tener las herramientas para comunicarse mejor, tomar buenas decisiones o aprender de los errores. Ya lo decía aquel anuncio: “La potencia sin control no sirve de nada”.
2.    Para motivarnos, tenemos que visualizar el objetivo. Diferentes estudios han demostrado que se obtienen mejores resultados si además de visualizar el objetivo, también visualizamos todo el proceso hasta su consecución.
3.    Siempre, siempre, tenemos que pensar positivamente. Hay evidencias de que sólo enfocarse en lo positivo, hace que las personas se generen expectativas demasiado altas que acaban frustrando a las personas cuando consiguen lo que se habían propuesto. Además, no los prepara mentalmente para posibles contratiempos, ni les permite planificar y prevenirlos.
4.    El cerebro no entiende las negaciones. Si el cerebro no entendiera las negaciones, tú no habrías entendido el título de este punto. No es que el cerebro no entienda la negación, sino que cuando se trata de visualizar algo, sólo podemos hacerlo sobre lo que hay no lo que no hay. Por lo tanto, no puedo “no visualizar” algo. Por lo tanto, sí es cierto que sólo podemos representarnos cosas, pero el cerebro, también entiende la negación.
5.    Si piensas en negativo, lo atraerás a tu vida. Por suerte, eso es un absurdo. Colosal. Si fuera así, cada vez que cruzas la calle para evitar ser atropellado, cada vez que le pones el nombre a la maleta para no perderla o que ahorras dinero por lo que pueda pasar, lo que querías evitar, pasaría. Sin comentarios.
6.    Es bueno ponerse premios o recompensas. Los estudios demuestran que esperar un premio para realizar una acción puede llegar a ser contraproducente hasta el punto que puede disminuir la creatividad de las personas. Eso no quita que no te puedas recompensar una vez conseguido. Pero mejor que no sea planificado.

Herramientas para motivarnos

Luego, ¿Qué podemos hacer para motivarnos y mantener dicha motivación? Primero debemos entender que lo que nos genera buenas sensaciones es la dopamina que genera pensar en lo que queremos conseguir o la serotonina que está unida en aquello que tenemos miedo que nos pase.

Por otro lado, entender que la motivación es una especie de fórmula matemática donde algunas cosas suman y otras restan. ¡Y algunas multiplican!

1.    Establecer algo superior a nosotros. El propósito, la sensación de legado, es una de las motivaciones mayores que existen y tiene que ver con hacer algo conectado con tus valores. Tiene que ver también, con lo que dejarás a los demás.
2.    Especificar un objetivo. Es importante tener claro que quieres y sobretodo, que te lo puedas representar claramente en tu mente. De este modo, el cerebro reaccionará emocionalmente a ello.
3.    Enfocarse en lo bueno y lo malo. Es importante tener claro que se quiere conseguir ya que nos da una dirección hacía donde acercarnos, pero también es importante darse cuenta de todo aquello que no queremos que pase. Alejarnos de lo malo, también nos mueve.
4.    Generar representaciones mentales poderosas. Nuestro cerebro reacciona a nuestras representaciones mentales. Por lo tanto, si conseguimos recrear vívidamente tanto lo que queremos como cómo conseguirlo, eso nos dará mucha de la energía que necesitamos.
5.    Determinar pasos intermedios
. Para evitar el miedo o la frustración, es importante identificar los diferentes pasos hasta tu objetivo. Te va a permitir generar una sensación de cumplimiento que además te hará creer más en tus capacidades.
6.    Enfocarte en el proceso y el objetivo. Pensar tanto en el objetivo como en el proceso, te va a permitir entender mejor que hacer, cómo conseguirlo y sentirte más motivado.
7.    Tener en cuenta lo que puede ir mal. Imaginarte lo que puede ir mal y cómo resolverlo, te permite prepararte para evitar que eso ocurra y al mismo tiempo, estar más preparado para sobrellevar los contratiempos.
8.    Planificar la motivación. Pensar en aquello que nos decimos o que visualizamos que nos juega en contra, y al mismo tiempo, pensar en aquello que nos podríamos decir o visualizar mientras avanzamos.
9.    Frenar las críticas destructivas. Todo lo que no te ayude a avanzar, no vale la pena repetírselo. Somos realmente malos con nosotros mismos. Lo que nos decimos tiene un efecto emocional y si lo que nos decimos es negativo, acabamos sintiéndonos realmente mal.
10.    Valorar los avances. Solemos ser muy exigentes cada vez que algo no nos sale como esperábamos, pero muy tolerantes con nuestros éxitos. Es importante valorar y celebrar cada avance.
11.    Buscar apoyos. En muchos casos puede ser interesante contar con ayudas externas, al menos para momentos de baja energía emocional. A veces, pueden ser recursos valiosos o hasta nos pueden ayudar a comprometernos más.
12.    Afrontar los desafíos como oportunidades. Entender que una situación difícil es una oportunidad para aprender algo de nosotros o de nuestro entorno. El mundo no está en contra nuestro. Son nuestros intereses que a veces no coinciden con nuestro entorno.

Estas son algunos de los puntos básicos, pero la PNL ofrece multitud de herramientas para avanzar en la capacidad de generarnos emociones lo suficientemente poderosas para seguir adelante.

Al fin y al cabo, todos sabemos cómo motivarnos en casos específicos, el caso es cómo extenderlo para todos los contextos y para eso, la PNL es la mejor herramienta ya que nos permite entender mejor lo que pasa dentro de nuestro cerebro.