“Esto no es una broma. Apareció en la revista New England Journal of Medicine.”

Grandes noticias para a los que les gusta mirar chicas: Los científicos han descubierto que mirar fijamente a los pechos de las mujeres es bueno para la salud del hombre y puede aumentar los años de vida. Según el New England Journal of Medicine “, sólo 10 minutos de mirar a los encantos de una mujer bien dotada es casi equivalente a un ejercicio aeróbicos de 30 minutos”, declaró la gerontóloga Dra. Karen Weatherby.

La Dra. Weatherby y sus colegas investigadores en tres hospitales de Frankfurt, Alemania, llegaron a la sorprendente conclusión después de comparar la salud de 200 pacientes ambulatorios masculinos (la mitad de los cuales se les pidió que miraran a mujeres pechugonas diariamente, mientras que a la otra mitad se les pidió que se abstuvieran de hacerlo). El estudio reveló que después de cinco años, los “observadores de pechos” tenían la presión arterial y la frecuencia cardiaca en reposo más lenta y menos casos de enfermedad arterial coronaria.

“La excitación sexual hace que el corazón bombee más y mejore la circulación sanguínea”, explica la doctora Weatherby. “No hay duda: Mirar a los pechos hace a los hombres más saludables”. “Nuestro estudio indica que la participación en esta actividad unos minutos todos los días, reduce el riesgo de accidente cerebrovascular y ataque cardiaco a la mitad. Creemos que al hacerlo constantemente, el hombre promedio puede extender su vida de cuatro a cinco años.”

Lamentablemente para muchos debo admitir que esta noticia es falsa. Corrió durante años por internet y tuvo la habilidad de colarse en un noticiero de la cadena Fox News. entre otros medios de comunicación.

¿Cómo pueden pasar estas cosas?

En 2002, la BBC informó que expertos alemanes no identificados habían llegado a la conclusión de que la distribución natural de cabello rubio cesaría en el lapso de 200 años debido a los genes asociados con el pelo rubio son recesivos.

El artículo relataba la afirmación de científicos sobre la existencia de informes sobre personas portadoras del alelo rubio recesivo, especialmente en los países de origen mixto (por ejemplo, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Nueva Zelanda y Australia) y como los alelos dominantes (pelo castaño, pelo negro, ojos marrones) estaban poniendo en riesgo a los del pelo rubio. Posteriormente, el estudio se atribuyó a la Organización Mundial de la Salud, pero nunca había existido tal conclusión.

Hoy en día, la cantidad de información que circula por todos los canales es tan abrumadoramente grande que es muy difícil verificar su procedencia por lo que se suele validar (al menos por el receptor final) a través de hechos circunstanciales como por ejemplo la estructura del artículo (es decir, si “suena” como científico”) o por la fuente (algo así como aquel anuncio de La Vanguardia que decía que si en el periódico decía que habían vacas voladoras tenía que ser cierto). Pero a apelar a estos “atajos” para validar la información es muy temerario.

Por otro lado, aunque tuvieramos acceso a los estudios originales, nuestro desconocimiento sobre la jerga científica en campos altamente especializados (donde a veces, hasta científicos colegas desconocen) y de disciplinas como la estadística (fundamental para poder entender el grado de validez del estudio) nos dejan indefensos delante de estas declaraciones.

Uno de los caso más sonados pasó en 1956:

Un artículo escrito por Horace Miner publicado en una edición de 1956 de la revista American Anthropologist titulado “Rituales corporales entre los Nacirema” se centró en una oscura tribu de  Norteamericanos donde sus miembros estaban obsesionados con la limpieza oral.

Aunque se lee como un verdadero estudio antropológico, era de hecho, una sátira sobre trabajos antropológicos que describen “otras” culturas. Nacirema, escrito al revés, es en realidad “American”. Miner sólo estaba describiendo el “ritual” Americano de cepillarse los dientes.

Y el extremo de esto fue en el 2005:

SCIGEN es un programa creado por científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), que genera al azar y sin ningún sentido, artículos de investigación en informática, incluyendo gráficos, diagramas, y citas.

En 2005 un documento generado por SCIGEN, “Rooter: Una metodología para la unificación típica de los puntos de acceso y redundancia”, fue aceptado como un documento no revisado a la Multiconferencia Mundial de 2005 en Sistemas, Cibernética e Informática y se invitó a los autores para que pudieran exponer su trabajo (que no existía, claro).

Nuestra facilidad para ser engañados también es debida a la fe ciega que tenemos en la ciencia como si fuera el bastión de la honestidad y el trabajo altruista. La ciencia se ha vendido siempre como un espacio libre de corrupciones y engaños. Pero donde hay hombres, hay problemas:

La tribu Tasaday los titulares internacionales en la década de 1970, cuando fueron “descubiertos” por Manuel Elizalde, Jr. que afirmó que había vivido en el aislamiento desde la Edad de Piedra,  En 1986, otra investigación de la tribu, reveló que los Tasaday negociaban con los agricultores locales, llevaban vaqueros y camisetas y hablaba un dialecto moderno.

Las fotos y películas de la tribu fueron actuados por los miembros de la propia tribu a cambio de cigarrillos y ropa gratis para parecer que vivían como en la edad de piedra .

Ene Henrik Schön, un investigador en los Laboratorios Bell en Nueva Jersey, tenía cinco artículos publicados en Nature y siete en la revista Science entre 1998 y 2001, que trataban sobre aspectos avanzados de electrónica. Los descubrimientos fueron difícilmente comprensibles, pero Schön fue visto por muchos de sus colegas como una valor en alza, una especie de genio.

En 2002, un comité encontró que había falseado sus resultados en al menos 16 ocasiones, provocando la vergüenza de sus propios colegas, su empleador, y las redacciones de las prestigiosas revistas que aceptaron sus resultados.

En los 80 se descubrió que la mayoría de los 100 estudios publicados por investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de los EE.UU.AA. contenían datos falsos.

O el caso de la radióloga cardíaca Robert Slutsky, quien en 1985 renunció a su cargo en la Universidad de California en la Escuela de Medicina de San Diego, después de que sus colegas empezaron a preguntarse cómo podía publicar un nuevo artículo de investigación cada 10 días.

Investigadores universitarios concluyeron que había alterado los datos y que había mentido acerca de los métodos que usó. Para generar más verosimilitud en sus artículos, Slutsky persuadía a científicos más prominentes que ella para añadir su nombre en sus artículos.

Por otro lado, atribuimos casi mágicamente, total veracidad a la interpretación que nos da la ciencia del mundo como si sólo pudiera ser así, pero la ciencia también se equivoca:

1. Hasta finales del s.XIX no se vió la necesidad de lavarse las manos antes de operar.
2. Hasta el 1953 no se aceptó que era el ADN el que trasmitía la información genética a pesar que este ya se había descubierto en el siglo XIX. Se creía que eran las proteinas.
3. Hasta el s.XX no se aceptó que el átomo no era la partícula más pequeña.
4. Lord Kelvin afirmó a finales del s. XIX que un objeto más pesado que el aire no podía volar.
5. Carl Sagan publicó un artículo hablando del “invierno nuclear” y su relación con la extinción de los dinosaurios. Años después tuvo que aceptar que los datos era erroneos y que quizás una guerra nuclear provocaría más bien una especie de “otoño nuclear”.
6. La Mars Polar Lander se estrelló contra Marte por haber utilizado diferentes unidades de medida entre dos equipos diferentes.

Conclusión, no te creas cualquier cosa que tenga aspecto científico.