Una de las principales consultas que me realizan los futuros estudiantes de cursos de PNL es por dónde empezar si por PNL o por Coaching. En este artículo, te desglosaré los principales elementos para poder diferenciar entre las dos propuestas.

Algunos de los alumnos que se interesan por aprender PNL, lo hacen porque quieren dedicarse a la actividad profesional del coaching.

Mi respuesta es siempre la misma y se deriva de una serie de ideas básicas y que permite diferenciar entre el valor que aportan los cursos de PNL y el de los cursos de Coaching.

Diferencias

La PNL y el coaching no son competencia ni realmente parecidos. Vamos a empezar por lo que es el coaching y luego ya hablaremos de la Programación Neurolingüistica.

El coaching es una disciplina que propone acompañar a una persona (llamada coachee) por un proceso de descubrimiento de la situación actual dónde se encuentra, a dónde quiere llegar y con qué recursos cuenta o puede contar para llegar a esta ella.

Gracias a esta información, el coach y el coachee trazan un plan de acción y acuerdan un seguimiento para que el coachee pueda alcanzar su objetivo. En este proceso de seguimiento, el coach se va reuniendo con su cliente para revisar con él su avance y desafíos que tiene por delante.

En el coaching, la premisa (muy optimista, por cierto) es que todos los recursos que un ser humano requiere para obtener su objetivo se encuentran ya en su interior. Por este motivo, el coach busca despertar esos recursos en el coachee y para ello sólo puede utilizar preguntas para ayudarlo (con muy pocas excepciones).

Estas preguntas persiguen que el cliente tome consciencia de su mundo interior, tanto de aquello que lo limita como de aquello que lo impulsa,  sin (supuestamente) ninguna injerencia (transferencia se llama en el mundo del coaching) por parte del coach.

En un curso de coaching, se entregan modelos o procedimientos estandarizados para llevar a cabo dicho proceso. Típicamente se suministran una lista de preguntas llamadas habitualmente “poderosas”, con la promesa que si se utilizan, el coachee llegará a un “insight” o momento “¡ajá!” que iniciará la cadena de sucesos hasta la consecución del objetivo.

Además, al coach se le dan herramientas más o menos en profundidad que pueden ir desde la PNL ( no realmente, ya que sólo se dan técnicas, como ahora veremos), la inteligencia emocional, terapia sistémica u otras herramientas derivadas de la psicología.

Es importante destacar que ninguna de las herramientas citadas tiene que ver con el coaching y si se ofrecen es por un motivo claro que en seguida abordamos.

La cruda realidad en el coaching es que las personas ni tienen todos los recursos necesarios (más allá de un cerebro) ni las preguntas son suficientes en muchos casos para acompañar a una persona y por este motivo, se requieren otras herramientas para resolver ciertas situaciones.

Por este motivo, los alumnos de cursos de coaching acaban buscando soluciones en formaciones de PNL ya que la aproximación de la PNL es muy diferente.

¿Qué es la PNL?

La PNL es una metodología para poder realizar descripciones sobre la conducta humana tanto en su aspecto cognitivo como emocional. Es decir, se persigue poder genera un modelo de cómo hacen los individuos para conseguir o no conseguir sus objetivos.

Claro que la PNL no se queda aquí y también propone modos de ajustar las estrategias que siguen las personas para alcanzar sus objetivos. De ahí la confusión que algunos tienen con el coaching.

Digamos que el coaching persigue como fin último ayudar a una persona a alcanzar sus objetivos y el uso de la PNL permite ayudar alguien aunque tiene muchos más usos.

Pero primero aclaremos qué es coaching y qué es PNL. Debajo del paraguas de coaching se incluyen diferentes modelos procedimentales. Es decir, diferentes modelos que te proponen un conjunto de pasos para llegar a un fin. Quien ha validado estos pasos o qué estudios lo sostienen es otra historia

La PNL es una metodología de modelado con aplicaciones para el cambio pero además también es un modelo comunicativo. No se propone como un método válido para nada, sino una herramienta que permite describir, y en la medida que esta descripción sea útil, luego la herramienta será válida.

Por lo tanto, ¿Qué se debería enseñar en los cursos de PNL? Se debería enseñar habilidades para poder generar estas famosas descripciones de las estrategias mentales de las personas. No sólo de los demás sino de nosotros mismos.

La PNL es aplicable en prácticamente cualquier ámbito de la vida en tanto en cuanto hay personas o al menos está uno mismo involucrado.

Gracias a la PNL podemos entender mejor cómo nos relacionamos con el mundo, gestionar mejor nuestras emociones, generar un pensamiento más crítico, desarrollar mejores estrategias para conseguir objetivos o comunicarnos mejor. Y por supuesto, sirve para mejorar como coach.

Ningún trabajo debería de ser fruto de la intuición. Hasta los mejores artistas son grandes virtuosos técnicamente. El coach necesita distinciones adecuadas para poder trabajar de un modo sistemático y eficaz.

Lo puede hacer porque permite el análisis detallado de los diferentes aspectos del comportamiento humano. El coaching ni puede, ni está diseñado para esto.

Por este motivo, aprender PNL resulta tan útil para un coach ya que le ofrece la posibilidad de desarrollar las siguientes habilidades:

Conclusión

Yo mismo he estudiado coaching y PNL durante los últimos 15 años y cada vez que alguien me pregunta, le respondo basado en mi experiencia y en los centenares de alumnos que he conocido estos años.

Para mí, es mucho más útil, eficiente y reconfortante empezar aprendiendo como modelar la conducta humana y cómo comunicar eficazmente, para luego estudiar coaching y poder emplear lo aprendido en las sesiones de coaching.

Un coach que quizás haya realizado un curso de coaching o una certificación y que no sepa modelar o entender que le pasa a su cliente, es un coach indefenso delante de la realidad donde en vez de trabajar con compañeros de clase dispuestos a colaborar, se encuentra con personas con problemas reales que van más allá de querer cambiar de trabajo o ir al gimnasio.

Pensar que las personas pueden resolver solas todo aquello que les pase y que lo único que necesitan es un estímulo externo, puede ser útil para vender un tipo de formación, pero ni es honesto ni se acerca a la compleja realidad del ser humano.

Por esto, cuantas más herramientas tengas, mejor va a ser tú trabajo como coach.