¿Qué son las creencias “limitadoras”?

Una de las cosas que persiguen más a las personas, son sus propias creencias sobre el mundo. A muchos les gusta llamarlas limitadoras, yo simplemente las llamaré poco útiles, por ahora.

En este mundo tan “marketizado” en el que vivimos donde todo tiene que tener un nombre, a los procesos se los ha convertido en cosas. Por ejemplo, las emociones no se tratan como estados emocionales, se tratan como cosas que se tienen que aceptar, eliminar, etc.

Lo mismo pasa con las creencias. Se las trata de buenas o malas, de limitantes o potenciadoras, pero las creencias sólo son aprendizajes llevados a cabo en nuestra vida.

 

El poder de la incertidumbre

Habrá seguramente, mil motivos para no poder cambiar nuestros aprendizajes fácilmente pero uno de las mayores, es porque al cerebro le gusta tener certidumbre sobre lo que cree saber.

Vivir en un mundo de incertidumbre es muy complicado ya que nos pasamos el día tomando decisiones. Decisiones de qué hacer, pensar o sentir. Y muchas de ellas, son a nivel inconsciente y nos pasan totalmente desapercibidas. Pero están.

Una decisión es un cálculo sobre el futuro. “¿Si hago A, qué pasará?”o “Si hago B, qué pasará”. Este cálculo no siempre es consciente ni racional, pero nuestro cerebro tiene que generar al menos dos escenarios y escoger entre ellos.

Si yo no puedo estar seguro de lo que va a suceder, ni en A ni en B, luego no puedo tomar una decisión clara sobre qué hacer. Y eso no nos gusta.

Por eso, necesitamos pensar que tenemos la razón en el modo en que entendemos el mundo para de este modo, tener certidumbre y así tomar decisiones.

En nuestro cerebro tenemos dos grandes sistemas de toma de decisiones: El lógico y el emocional, por hacerlo simple (córtex prefrontal y sistema límbico).

El lógico funciona por lo aprendido y transmitido. Todo lo que nos han transmitido padres, abuelos, hermanos, profesores, libros, televisión. Constituyen una constelación de ideas que nos permiten entender nuestro entorno.

Pero también existe el límbico o emocional. Este se alimenta de experiencias y no tiene por qué seguir una lógica más allá de cadenas de causa-efecto generadas a través de aquello que nos ha pasado.

Por ejemplo, si intento muchas veces algo, no sólo puede sacar una creencia lógica de ello, como por ejemplo, que no soy bueno haciendo aquello, sino que además, mis neuronas dopaminérgicas irán construyendo certidumbre sobre dicha creencia a cada experiencia que pase. Cuantas más experiencias, más certidumbre genero. Es una sensación dentro de mí.

Esto no tiene nada que ver con la razón, sino con la experiencia. Son dos caminos diferentes.

 

Las creencias y el poder del pasado

Por lo tanto, cuando las personas quieren cambiar una creencia, sólo queriendo pensar de un modo diferente, el cerebro se resiste. Es como si tuviera muchas pruebas que demuestran lo contrario.

Por este motivo, el uso (y el abuso) de frases poderosas, afirmaciones de poder, “post-it”s pegados en el espejo, fotos con frases motivacionales, y otros artefactos no tienen por qué dar los resultados que prometen sus nombres.

La solución es a veces, alimentar a las neuronas dopaminérgicas con ejemplos, experiencias reales o pasadas que permitan bajar el grado de certidumbre y que por otro lado, empiecen a construir una nueva certidumbre en otra dirección.

 

La PNL y la certidumbre

Para aquellos que sepan más de PNL, también se pueden utilizar las submodalidades como hace Richard Bandler en muchas de sus demostraciones, y claro está, como las creencias suelen tener una componente lógica también, la aplicación del metamodelo del lenguaje y en concreto, el trabajo desde las presuposiciones.

Todas estas herramientas no se pueden trabajar por separado, por este motivo, nosotros las trabajamos en nuestros cursos de PNL en Barcelona y Madrid.

Por este motivo, hablar de afirmaciones poderosas, de decretar o de “programarse” a través de las repeticiones de creencias, es un modo poco eficiente de conseguir cambiar aquello que creemos sobre la realidad.

¡Es mucho mejor, entender cómo funciona nuestro cerebro y aprovecharlo al máximo!