La primera respuesta es la misma que daría hablando de la PNL: No, claro que no funciona. Y es que el coaching no es nada y por lo tanto, no puede “funcionar”. Lo que puede “funcionar” son personas que utilizan
ciertos modelos desarrollados para promover el cambio en los demás.

Esa diferencia es crítica, ya que no hablamos de herramientas sino de personas. Esa diferencia pasa demasiado a menudo por alto y para mí es fundamental. La comparación sería presentar un curso de reparaciones eléctricas asegurando que por presentar los diferentes destornilladores y explicar diferentes reparaciones, uno ya puede reparar cualquier avería.

La realidad es que mis cursos de PNL están constituidos por un 50-60% de personas formadas en coaching que se dan cuenta que cada persona es como una máquina diferente, y que los procedimientos aprendidos no permiten afrontar con seguridad la actuación sobre su cliente.

Es importante remarcar que mis cursos de PNL no hablamos tanto de técnicas como de habilidades que permitan explorar la conducta humana, hacer las preguntas adecuadas, entender la estructuras racionales y emocionales que constituyen un ser humano, y especialmente, tener consciencia sobre que impacto tiene cada pregunta que se realiza y como ajustar dichas preguntas para conseguir ayudar al cliente.

Dicho de otro modo, le damos más consciencia al coach sobre el proceso de modelado de la conducta humana que necesita para entender mejor a su coachee, realizar un cálculo más preciso de la intervención y finalmente aumentar las posibilidades de éxito.

La sensación de “trabajar a ciegas” de los coachs es debida al enfoque a modelos de intervención, como si el individuo tuviera que encajar en el modelo del mismo modo que un manual de reparaciones, debiera encajar en cualquier motor estropeado.

La realidad es que el cerebro humano es lo suficientemente sofisticado para que cada proceso de coaching sea diferente y por este motivo, se necesite una herramienta de modelado de la conducta como la PNL que aunque no garantiza el éxito, le ofrece más luz (información) al coach para realizar mejor su trabajo a través de entender los principios eléctricos que hacen que un motor funcione o no y por lo tanto, entender por él mismo la mejor intervención aunque se sigan luego, protocolos de actuación.